Los ucranianos: siete mil años en el cruce de la estepa, el bosque y el mar

§ 01

En 513 a.C., Darío el Grande llevó setecientos mil hombres a las estepas ucranianas — y se fue sin nada. En 1971, un arqueólogo ucraniano encontró un pectoral de oro escita a diez centímetros de una cámara funeraria saqueada. Los pueblos de Trypillia construyeron los asentamientos más grandes de la Europa prehistórica — y los quemaron metódicamente cada ochenta años. La genética de estas tierras es tan estratificada como su historia.

En 513 a.C., el rey persa Darío el Grande — señor del mayor imperio que el mundo había conocido hasta entonces, desde Egipto hasta el Indo — cruzó el Bósforo con su ejército y lo condujo a las estepas al norte del mar Negro. Según Heródoto, setecientos mil hombres marchaban bajo su mando. El objetivo político era claro: castigar a los escitas por sus anteriores incursiones en territorio persa y ponerlos bajo control imperial.

Los escitas no dieron ninguna batalla. Retrocedieron quemando sus propios campos, cegando sus pozos, llevándose sus rebaños. El ejército persa avanzó hacia el Don — y no encontró a nadie con quien combatir ni nada que capturar. Darío envió al rey escita Idantirso un mensaje: o luchar o reconocer su soberanía. Idantirso respondió que los escitas no tenían ciudades que defender ni cosechas que proteger, lo que significaba que no era él sino el propio Darío quien determinaría cuándo y si se produciría una batalla. Al final Darío dio media vuelta, sin haber ganado ningún enfrentamiento, sin haber tomado ningún territorio, habiendo perdido una parte considerable de su ejército por agotamiento y hambre.

Heródoto documentó esta campaña en el cuarto libro de sus Historias, tras haber visitado personalmente la ciudad griega de Olbia en el estuario del Bug — en el territorio de la actual Ucrania — para recoger testimonios de primera mano. Sus notas constituyen la primera descripción detallada de los pueblos que habitaban esta región.

§ 02

La capa más profunda: los cazadores del Dniéper

Un estudio de 2017 en Current Biology analizó a dos hombres de la zona de los rápidos del Dniéper — uno mesolítico y otro neolítico — separados por unos cuatro mil años. En el sistema de coordenadas de la genética de poblaciones, formaron un par notablemente cercano: a pesar de una brecha temporal mayor que la que nos separa del antiguo Egipto, sus genomas eran genéticamente muy similares. El mismo estudio de Nature (2018) añade un detalle revelador: un individuo neolítico de Deriivka, datado en aproximadamente 4950–4800 a.C., porta un perfil genético completamente anatolio-neolítico — genéticamente indistinguible de un agricultor clásico del Próximo Oriente, aunque vivía a miles de kilómetros de Anatolia.

§ 03

La cultura Trypillia: los mayores asentamientos de la Europa prehistórica

Desde aproximadamente 5500 hasta 2750 a.C., existió en el territorio de la actual Ucrania, Moldavia y Rumanía una cultura conocida como Trypillia o Cucuteni-Trypillia. Creó lo que los investigadores llaman prudentemente 'mega-sitios': asentamientos de hasta 350 hectáreas, con poblaciones estimadas entre diez y quince mil personas. Las casas se disponían en anillos concéntricos. Y cada sesenta u ochenta años, los asentamientos eran quemados y reconstruidos metódicamente — la distribución uniforme de las capas de ceniza sugiere que esto era un proceso deliberado. Por qué se hacía sigue siendo una de las preguntas abiertas de la prehistoria europea.

§ 04

La estepa norpóntica como fuente de impulso demográfico para toda Europa

Dos grandes estudios publicados en Nature (2023 y 2025) reconstruyen este proceso con un detalle antes inaccesible. Hacia 4500–3500 a.C. se desarrollaba en la estepa ucraniana un proceso de mezcla entre tardíos agricultores y grupos con genética inclinada hacia sustratos de cazadores-recolectores caucásicos y de Europa oriental. Tras varias etapas intermedias, el 'perfil Yamna' se cristalizó, y hacia 3300 a.C. comenzó una expansión a gran escala hacia el oeste y el este. En muestras de la cerámica cordada, el componente estepario constituía el 70–80% de la ascendencia.

§ 05

Los escitas: un etnónimo como designación política, no una categoría genética

En 1971, el arqueólogo ucraniano Borys Mozolevsky excavaba el kurgán Tovsta Mohyla en la óblast de Dnipropetrovsk. El 21 de junio, al despejar un pozo funerario, sintió que algo le arañaba el dedo. Bajo una fina capa de arcilla había un pectoral de oro de un rey escita del siglo IV a.C.: un cresciente de 30,5 centímetros de diámetro que pesaba más de un kilogramo, realizado por orfebres griegos. Saqueadores antiguos habían pasado a diez centímetros de él sin encontrarlo. Mozolevsky lo transportó a Kiev oculto bajo una vieja chaqueta acolchada. Hoy se encuentra en el Museo de Tesoros Históricos de Ucrania en Kiev.

El propio Heródoto reconocía esta complejidad. 'Escitas' era la designación griega de grupos muy diversos: los 'Escitas reales' de Crimea que constituían la élite política; los 'Escitas agricultores' del Dniéper medio que aparentemente nunca fueron nómadas; los 'Escitas nómadas' de la estepa abierta. Era una etiqueta griega para una amplia zona político-cultural, no la autodesignación de un pueblo unificado. El estudio más detallado del territorio ucraniano — Science Advances (2025) — confirma este panorama. La genética de la Edad del Hierro es heterogénea.

§ 06

Cumanos, Horda de Oro, nogaios: la señal oriental fue real, pero limitada

Los enterramientos nómadas tardoevievales identificados en territorio ucraniano efectivamente portan altas proporciones de ascendencia del Asia oriental — en algunas muestras del 40 al 60 por ciento. Es un rastro genético real de la Horda Mongola, los cumanos y los nogaios. Sin embargo, la genética los registra como comunidades migrantes distintas de la zona esteparia, no como influencia amplia sobre la población sedentaria. Cuando se analizan muestras identificadas como 'croatas blancos' y primeros cosacos, se sitúan cerca de los ucranianos modernos, con señal del Asia oriental mínima.

§ 07

La Alta Edad Media: el norte de Ucrania en los modelos de origen de los primeros eslavos

El mayor estudio hasta la fecha sobre la genética de la expansión eslava temprana, publicado en Nature (2025), identifica el sur de la actual Bielorrusia y el norte de Ucrania como probable zona de origen del perfil genético eslavo temprano. Los autores estiman la sustitución del acervo genético local por el componente eslavo temprano en Polonia y el noroeste de Ucrania en un 93 ± 3 por ciento.

§ 08

Conclusión

Darío regresó de su expedición escita sin nada. Heródoto fue a Olbia y escribió lo que oyó. Borys Mozolevsky encontró en 1971 un pectoral a diez centímetros de una cámara saqueada — y ese objeto, hecho por un griego para un escita, es en sí mismo una metáfora precisa de lo que ha sido el territorio ucraniano a lo largo de los milenios: un lugar donde culturas diferentes no solo chocaron sino que crearon algo nuevo. La genética de las tierras ucranianas es siete mil años de movimiento, mezcla y renovación continuos — con un hilo conductor que atraviesa todos los cambios.

§ 09

Glosario

WHG / EHG — cazadores-recolectores de Europa occidental y oriental; dos grupos genéticamente distintos de la población europea preoagrícola.

Componente anatolio-neolítico — herencia genética de los primeros agricultores llegados de Oriente Próximo hace 8–9 mil años.

Componente estepario / perfil Yamna — herencia genética de los pastores de las estepas eurasiáticas que migraron a Europa hace unos 5.000 años.

R1a — haplogrupo Y-cromosómico dominante en los ucranianos modernos (aproximadamente 43%).

qpAdm — método estadístico para estimar las contribuciones proporcionales de poblaciones fuente a una población objetivo.

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