En 2023, el Cirujano General de Estados Unidos Vivek Murthy publicó un informe que se convirtió en noticia mucho más allá de los círculos médicos. Denominó la soledad 'epidemia' y comparó sus consecuencias para la salud con fumar quince cigarrillos al día. La sensación subjetiva de aislamiento aumenta el riesgo de muerte prematura en un 29%, de enfermedades cardiovasculares en un 32%, de demencia en un 50%. La soledad mata lentamente y de múltiples formas.
Para las personas que quieren un hijo pero no tienen pareja adecuada, esto no es una estadística abstracta. Es el contexto en el que se toma la decisión sobre la coparentalidad. Por eso la pregunta 'por qué la gente elige la coparentalidad en vez de esperar' no es una cuestión de impaciencia. Es una pregunta sobre psicología, tiempo y sobre lo que significa vivir en el presente.
Los estudios longitudinales sobre hijos de 'madres solteras por elección' muestran que sus hijos difieren poco de los de familias biparentales en la mayoría de las medidas de desarrollo. Los factores que importan: estabilidad emocional de la madre, recursos económicos, red de apoyo. La estructura familiar: no. La coparentalidad es una estructura aún más sólida que la parentalidad en solitario: el hijo tiene dos adultos implicados que comparten la responsabilidad.
Elegir la coparentalidad en vez de esperar no es ni capitulación ni segunda opción. Es una decisión activa de alguien que sabe lo que quiere y elige un camino que se adapta a su vida, no a las expectativas ajenas. La soledad es un factor real en esta decisión. Pero no es el único ni el determinante. Lo determinante es el deseo de ser padre o madre — y la disposición a asumir la responsabilidad de hacerlo realidad.