Criopreservación de embriones vs congelación de óvulos: en qué se diferencian y cómo elegir

§ 01

Cuando se trata de preservar la fertilidad, existen dos opciones principales: congelar óvulos o congelar embriones ya fecundados. Ambas utilizan la misma tecnología — la vitrificación. Ambas ofrecen una forma de 'pausar' el potencial reproductivo. Pero entre ellas existen diferencias médicas, técnicas y legales significativas que orientan directamente la elección.

Este artículo analiza ambas opciones sin simplificaciones excesivas — porque la elección correcta depende de circunstancias que son distintas para cada persona.

§ 02

Qué tienen en común: la vitrificación

Tanto los óvulos como los embriones se congelan hoy mediante vitrificación — un enfriamiento ultrarrápido que convierte el material biológico en un estado vítreo sin formar cristales de hielo destructivos. Antes de que la vitrificación se generalizara a principios de los años 2000, la congelación lenta daba malos resultados con los óvulos — lo que convertía la congelación de óvulos en un procedimiento experimental. La vitrificación lo cambió todo: la tasa de supervivencia de los óvulos tras la descongelación subió del 50-60% al 80-90% o más.

El protocolo previo a la congelación es idéntico en ambos casos: estimulación ovárica (10-14 días de inyecciones), ecografías de control, punción folicular bajo anestesia. Después los caminos divergen: los óvulos se congelan inmediatamente o se fecundan en el laboratorio y se congelan como embriones tres o cinco días después.

§ 03

La diferencia médica: qué sobrevive mejor

La respuesta honesta es que los embriones sobreviven algo mejor a la congelación y descongelación que los óvulos. La tasa de supervivencia de los embriones tras la vitrificación alcanza el 90-95%; la de los óvulos es del 80-90% — y a veces menos. La diferencia no es enorme, pero existe y afecta a la estadística cuando el resto de condiciones es igual.

Una segunda consideración médica: no todos los óvulos descongelados se fecundan con éxito, y no todos los fecundados se desarrollan hasta blastocisto. Al congelar embriones, esas etapas — fecundación y división temprana — ya están superadas. Se sabe que se tienen embriones y se conoce su calidad.

Por otro lado, congelar óvulos preserva más flexibilidad: se pueden fecundar óvulos con distintas parejas o donantes en el futuro, usar semen de donante más adelante, o replantear el plan por completo. Los óvulos congelados son posibilidades abiertas.

§ 04

La diferencia legal: la más importante

Esta es la distinción que más se suele subestimar. El estatus legal de un embrión implica a dos personas simultáneamente. Si los embriones se congelaron en pareja, cualquier decisión sobre ellos — uso, destrucción, donación a la investigación o a otra pareja — requiere el consentimiento de ambos. Eso significa que en caso de separación, divorcio o fallecimiento de uno de los miembros de la pareja se crea una situación jurídica compleja, a menudo sin respuesta legal clara.

En la mayoría de los países europeos la ley establece que los embriones no pueden utilizarse sin el consentimiento de ambos progenitores. Eso significa: si uno de los miembros de la pareja retira su consentimiento, el otro no puede usar los embriones — aunque se hayan necesitado varios ciclos de FIV para crearlos. Las disputas sobre embriones son un campo legal propio dentro del derecho reproductivo, y son reales.

Los óvulos congelados pertenecen únicamente a la persona de quien se extrajeron. No hay ninguna pareja en la ecuación legal. Por eso la congelación de óvulos es la elección estándar para mujeres solas que no están preparadas para usar un donante ahora mismo. Preserva la elección sin obligaciones legales.

Si estás casada o en una relación estable y confías en tu pareja, la ventaja legal de la congelación de óvulos es menos relevante. Pero incluso en ese caso se recomienda dejar por escrito qué ocurre con los embriones en distintos escenarios antes de iniciar el procedimiento.

§ 05

Cuándo se congelan embriones

La congelación de embriones es una parte estándar del protocolo de FIV. Tras la punción, los óvulos se fecundan con esperma de la pareja o de un donante, se cultivan tres a cinco días hasta la fase de blastocisto y se transfieren inmediatamente al útero o se congelan para una transferencia posterior.

Congelar los embriones 'sobrantes' es habitual en la FIV. Si en un ciclo se obtuvieron cuatro embriones y se transfirió uno, los tres restantes se congelan. Esto permite varios intentos sin necesidad de repetir la estimulación ovárica. Esta estrategia se llama 'acumulación de embriones' — especialmente relevante cuando la reserva ovárica es baja y por ciclo se obtienen pocos óvulos.

Los embriones también se congelan con la estrategia freeze-all: en lugar de una transferencia en fresco en el ciclo estimulado, el embrión se congela y se transfiere después, en un endometrio mejor preparado. En determinadas situaciones clínicas esto mejora los resultados.

§ 06

Cuándo se congelan óvulos

La congelación de óvulos se aplica en tres escenarios principales. Primero — criopreservación electiva (social): una mujer de alrededor de 30-38 años pospone la maternidad por razones personales o profesionales y quiere conservar óvulos de mejor calidad para usarlos más adelante. Segundo — indicaciones médicas: antes de quimioterapia, radioterapia o cirugía ovárica cuando la fertilidad está en riesgo. Tercero — ausencia de pareja con deseo de preservar la fertilidad: la mujer no quiere usar semen de donante ahora pero quiere tener la opción más adelante.

El referente de edad clave: los mejores resultados de la congelación de óvulos se obtienen antes de los 35 años. No es un límite rígido, pero la calidad ovocitaria baja después de los 35 y significativamente después de los 38. Cuanto más joven esté el óvulo en el momento de la congelación, mayores serán sus posibilidades de llevar a un embarazo exitoso cuando se descongele años después.

§ 07

Cuántos óvulos y embriones se necesitan

Esta es la pregunta más práctica. Cifras aproximadas para mujeres menores de 35 años: para tener una probabilidad razonable de un nacido vivo a partir de óvulos congelados se necesitan alrededor de 10-20 óvulos maduros — no necesariamente de un solo ciclo; pueden acumularse en varios. Para embriones congelados, aproximadamente tres o cinco blastocistos de buena calidad dan una oportunidad comparable.

¿Por qué tanta diferencia? Porque entre 'óvulo maduro' y 'nacido vivo' hay varias etapas de pérdida: no todos los óvulos se fecundan, no todos los fecundados llegan a blastocisto, no todos los blastocistos se implantan, y no todas las implantaciones acaban en parto. Con la congelación de embriones las dos primeras etapas ya están superadas, por lo que se necesitan menos unidades.

Después de los 35 años estas cifras cambian: se necesitan más óvulos o embriones porque la calidad disminuye y la proporción que se pierde en cada etapa es mayor.

§ 08

Almacenamiento: lo que hay que saber

Tanto los óvulos como los embriones se almacenan en nitrógeno líquido a −196 °C. Con las condiciones de almacenamiento adecuadas pueden permanecer viables durante décadas — hay casos documentados de uso exitoso de muestras almacenadas más de 20 años.

Los costes anuales de almacenamiento en clínicas europeas oscilan entre 300 y 600 euros al año. Antes de firmar el contrato, aclara: ¿qué ocurre con tus muestras si la clínica cierra o se vende? ¿Es posible trasladar el material a otro centro?

Para los embriones hay una pregunta adicional que hay que resolver antes de empezar el almacenamiento: ¿qué les ocurre si uno de los miembros de la pareja fallece? ¿Si fallecen ambos? ¿Si os separáis y ambos renunciáis a los embriones? Los marcos legales varían según los países. Algunas clínicas exigen firmar un acuerdo sobre el destino de los embriones antes de iniciar el protocolo — es una práctica sensata.

§ 09

Lo esencial: cómo elegir

No hay una opción universalmente 'mejor'. Hay la opción situacionalmente mejor para una persona concreta.

La congelación de óvulos tiene sentido si: no tienes pareja y no estás preparada para usar un donante ahora; no estás segura del futuro a largo plazo de una relación; quieres preservar la máxima flexibilidad en la elección del otro progenitor.

La congelación de embriones tiene sentido si: tienes pareja y confías en un futuro común; ya usas semen de donante y quieres la máxima eficiencia estadística; estás acumulando material para FIV y quieres conocer de antemano la calidad de los embriones.

En todos los casos: habla con un especialista en fertilidad sobre tu reserva ovárica específica, tu edad y tus circunstancias. Habla con un abogado — o al menos aclara con la clínica los aspectos legales del almacenamiento de embriones en tu país. Toma la decisión antes de que empiece la estimulación, no en el momento de la punción.

§ 10

Glosario

Acumulación de embriones — estrategia que consiste en realizar varios ciclos de estimulación y congelación para acumular embriones suficientes antes de la transferencia. Se emplea cuando la reserva ovárica es baja.

Blastocisto — estadio de desarrollo del embrión en los días 5-6 tras la fecundación, óptimo para la transferencia o la congelación. Compuesto por unas 100 células de dos tipos.

Criopreservación — conservación de material biológico a temperaturas ultrabajas (−196 °C) mediante nitrógeno líquido.

Criopreservación electiva (social) — congelación de óvulos o embriones sin indicación médica, por elección personal de diferir la maternidad/paternidad.

Estrategia freeze-all — enfoque en FIV en el que no se transfiere ningún embrión en el ciclo en fresco; todos se congelan y se transfieren en un ciclo posterior. Mejora los resultados en ciertas situaciones clínicas.

Punción folicular — procedimiento mínimamente invasivo bajo anestesia en el que se extraen óvulos de los folículos ováricos con una aguja.

Reserva ovárica — cantidad de óvulos restantes en los ovarios; evaluada mediante AMH y recuento de folículos antrales.

Transferencia de embrión descongelado (TED) — procedimiento de descongelación de un embrión previamente congelado y su transferencia al útero.

Vitrificación — congelación ultrarrápida del material biológico que evita la formación de cristales de hielo. Estándar actual para la criopreservación de óvulos y embriones.

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