FIV con semen de donante: lo que las parejas de mujeres necesitan saber
En 1978 nació Louise Brown — la primera persona concebida mediante FIV. Su historia parecía ciencia ficción. Hoy, más de diez millones de personas en el mundo nacieron de la misma manera. La tecnología se ha vuelto tan rutinaria que muchas clínicas usan la palabra «protocolo» con el mismo tono desenfadado que «análisis de sangre».
Para las parejas de mujeres, la FIV con semen de donante es el camino más directo hacia la maternidad biológica. Directo — pero no sencillo. Entre la primera cita en la clínica y un nacimiento hay una cadena de decisiones, cada una con una dimensión médica, jurídica y emocional. Este artículo es un mapa de esa cadena.
Tres protocolos: una elección desde el principio
La primera pregunta que se plantea a la mayoría de las parejas en la clínica no es «cuándo» — sino «cómo». Existen tres enfoques principales para la concepción con semen de donante, que difieren considerablemente en complejidad, coste y tasas de éxito.
Inseminación intrauterina (IIU)
El semen de donante preparado se introduce directamente en la cavidad uterina en el momento de la ovulación. Es el método menos invasivo: no requiere anestesia general, el procedimiento dura unos minutos y puede realizarse en ciclo natural o con estimulación ovárica leve.
Tasa de éxito por intento: 10-20 % según la edad y el perfil de fertilidad. La mayoría de las clínicas recomienda hasta tres intentos de IIU antes de pasar a la FIV, salvo que haya una razón médica específica.
Idónea para: parejas sin problemas de fertilidad identificados, generalmente menores de 35-38 años, que desean comenzar con la opción menos invasiva.
FIV con semen de donante
Los óvulos se extraen tras la estimulación ovárica, se fecundan en el laboratorio con semen de donante, se cultivan 5-6 días hasta la fase de blastocisto y se transfieren. Más compleja y costosa que la IIU — pero con tasas de éxito más altas.
Tasa de éxito por transferencia: 35-50 % con óvulos propios en mujeres menores de 35 años; disminuye con la edad. En mujeres mayores de 40, la donación de óvulos suele ser la opción recomendada.
Idónea para: parejas tras IIU fallidas, con factores de fertilidad identificados (problemas tubarios, etc.), mujeres mayores de 38-40 años, o quienes desean realizar un diagnóstico genético preimplantacional.
FIV recírpoca (ROPA)
Un protocolo exclusivo de las parejas de mujeres: se extraen los óvulos de una de las compañeras, se fecundan con semen de donante, y el embrión resultante se transfiere al útero de la otra. Una es la madre genética; la otra lleva el embarazo.
Médicamente, es una FIV estándar con donación de óvulos — salvo que la donante es la propia compañera y no una tercera persona anónima. En el plano jurídico, la situación varía: en varios países (España, Países Bajos, Reino Unido) el protocolo está reconocido y ambas madres pueden quedar inscritas en el acta de nacimiento bajo determinadas condiciones. En otros, se requieren pasos legales adicionales.
Idónea para: parejas a quienes importa que ambas compañeras estén biológicamente vinculadas al hijo; también cuando una de ellas tiene contraindicaciones médicas para la estimulación pero quiere llevar el embarazo.
Elegir un protocolo no es solo una decisión médica. Para muchas parejas también tiene un significado más profundo: quién será la madre genética, quién llevará al bebé — y cómo se contará esa historia al hijo.
La elección del donante: qué implica realmente
Los bancos de semen ofrecen miles de perfiles. A primera vista parece un catálogo: altura, peso, color de ojos, estudios, profesión, a veces una grabación de voz y fotos de infancia. A segunda vista, es una de las decisiones más importantes que tomaréis.
Donante anónimo frente a donante con identidad revelable
Esta es la distinción central — y no solo ética.
Con un donante anónimo, la identidad nunca se revela — ni a vosotras ni al hijo. En algunos países (España), es el único modelo permitido. En otros, el anonimato está garantizado legalmente pero es vulnerable en la práctica frente a los tests de ADN comerciales (23andMe, AncestryDNA): los hijos nacidos por donación encuentran cada vez más a sus medios hermanos biológicos — y a través de ellos, al propio donante.
Con un donante de identidad revelable, el hijo puede solicitar los datos identificativos del donante al cumplir los 18 años (o antes, según el país y el banco). El donante no está obligado a responder a un contacto — solo a ser identificable. La mayoría de los bancos del Reino Unido, Países Bajos, Suecia y Dinamarca trabajan con este modelo.
Los estudios muestran de forma consistente: los hijos nacidos por donación que fueron informados desde pequeños y tuvieron acceso a información sobre el donante presentan un mayor bienestar psicológico en la edad adulta que quienes lo supieron más tarde o no tuvieron acceso a esa información. Estos son datos de un estudio longitudinal sueco publicado en 2021.
Qué mirar en el perfil de un donante
Estudio genético: ¿qué panel se realizó? ¿Incluye un estudio ampliado de portadores (ECS), cariotipo, test FMR1? Cuanto más amplio sea el panel, mejor informadas estaréis
Número de familias que ya usan a este donante: los distintos bancos establecen límites diferentes. En Dinamarca, el tope es 25 familias por donante. En EE. UU. no hay límite — algunos donantes tienen más de 100 hijos biológicos
Estudios y profesión: no porque influyan en la calidad del material genético (no es así), sino porque son informaciones que el hijo quizá quiera conocer algún día
Fotos y grabaciones de voz: muchos bancos facilitan fotos de infancia y clips de audio — subjetivo, pero significativo para muchas parejas
Estado CMV (citomegalovirus): un punto técnico pero importante. Si la receptora es CMV negativa, se recomienda en general un donante CMV negativo
Cuánto conservar
La recomendación habitual de las clínicas es adquirir varias dosis del mismo donante desde el principio — típicamente entre tres y seis. Los motivos: pueden necesitarse varios intentos; si en unos años se desea un segundo hijo del mismo donante, es posible que ya no esté disponible.
Los costes anuales de conservación son razonables (generalmente 200-500 €), pero la posibilidad de que los hijos sean hermanos biológicos del mismo donante importa mucho a numerosas familias.
Cuánto cuesta
Los costes dependen del país, la clínica y el protocolo. Orientación para una FIV con semen de donante en Europa occidental:
Semen de donante (una dosis): 600-1.500 €
Medicación para la estimulación ovárica: 800-2.500 €
Ecografías de control y análisis: 400-900 €
Punción folicular: 1.500-3.000 €
Fecundación y cultivo embrionario: 1.000-2.000 €
DGP-A (si se realiza): 1.500-3.500 € por lote de embriones
Transferencia embrionaria: 800-1.500 €
Crioconservación de embriones (por año): 300-700 €
Total para un ciclo completo de FIV con semen de donante: aproximadamente 6.000-15.000 € según el país y la clínica. España y República Checa suelen estar en la banda baja; Reino Unido y Escandinavia, en la alta.
Para la FIV recírpoca, añadid la estimulación de la segunda compañera — aproximadamente 2.000-4.000 € adicionales.
Importante: en varios países, parte de estos costes está cubierta por el seguro público o se reembolsa. España, Francia y Bélgica ofrecen a las parejas de mujeres acceso a la FIV financiada por el Estado — consultad las condiciones específicas en vuestro país de residencia.
Qué ocurre si el primer intento no funciona
Esta es una de las conversaciones más importantes que hay que tener — antes de empezar el protocolo, no después.
Una transferencia embrionaria fallida es un hecho médico — y una experiencia emocionalmente dura. Las investigaciones muestran que las parejas que han hablado de un plan de contingencia de antemano lo afrontan psicológicamente mucho mejor. Qué significa «hablar de antemano» en la práctica: ¿cuántos intentos estamos dispuestas a hacer? ¿En qué momento reconsideramos el protocolo o la propia decisión? ¿Cómo nos apoyamos mutuamente?
Estadísticamente: alrededor del 40 % de las parejas logra un embarazo en la primera transferencia (con embriones analizados por DGP-A). Entre quienes hacen tres intentos, más del 70 % acaba consiguiéndolo. No es una garantía — pero tampoco es una lotería.
«Acordamos: tres intentos, luego una pausa y una conversación de verdad. Eso nos dio la sensación de que éramos nosotras quienes controlábamos el proceso, y no al revés.» — de una entrevista con una participante en un estudio australiano sobre la experiencia psicológica de parejas de mujeres en FIV, 2022.
El aspecto jurídico: quién es progenitor
La respuesta depende del país — y del protocolo.
FIV estándar con semen de donante
Si la pareja está casada, en muchos países europeos (España, Países Bajos, Bélgica, Francia, Reino Unido, Portugal, Dinamarca, Suecia) ambas compañeras son reconocidas automáticamente como madres legales. Si no es así, se requieren pasos adicionales. Para los detalles, consultad nuestro artículo sobre la filiación legal en Europa.
FIV recírpoca
La situación es aquí más matizada. La madre genética (cuyo óvulo se utilizó) y la madre gestante tienen ambas un vínculo biológico con el hijo — pero de distinta naturaleza. El reconocimiento legal de ambas depende del país concreto: en España y el Reino Unido está previsto expresamente por la ley cuando el procedimiento se realiza en una clínica autorizada. En Alemania, todavía no.
El estatus jurídico del donante
Cuando se utiliza semen de un banco autorizado, el donante no es progenitor legal en ningún país europeo — y no tiene derechos ni obligaciones parentales. Esto es distinto al caso de un «donante conocido» (un amigo o conocido), donde la situación jurídica es considerablemente más compleja y requiere su propio encuadramiento legal.
La conversación con el hijo: por dónde empezar
El consenso profesional en psicología infantil y medicina reproductiva ha cambiado radicalmente en los últimos veinte años. Antes se recomendaba «esperar a que el niño pregunte» o «decírselo en el momento adecuado». La recomendación actual es: informar desde la primera infancia — antes de que el niño tenga edad para recordar el momento en que lo supo.
La lógica: si el niño siempre lo ha sabido, es simplemente parte de su historia — no un secreto, no una revelación. Si lo descubre a los doce años o a los cuarenta, puede vivirse como una sacudida y una ruptura de confianza.
En la práctica: existen libros infantiles sobre familias con dos mamás y un donante de semen en varios idiomas — un buen punto de partida. Después, con lenguaje adaptado a la edad: «Nos deseábamos tanto tenerte, y una persona generosa nos ayudó compartiendo una parte de sí misma.» Esa es la versión para los tres años. A los siete, más detalles. En la adolescencia, una conversación honesta sobre lo que significa conocer — o no conocer — al donante.
No es una sola conversación. Es una serie de conversaciones a lo largo de toda la infancia.
Último dato
En 2023, el banco de semen danés Cryos International — uno de los más grandes del mundo — publicó sus datos: más del 60 % de sus clientes en todo el mundo son mujeres solteras y parejas de mujeres. No es una excepción ni un nicho. Es la mayoría.
Una tecnología que nació como solución experimental para la infertilidad se ha convertido en una de las principales herramientas para formar familias en el siglo XXI — en el sentido más amplio de esa palabra.
Este artículo tiene fines exclusivamente educativos y no constituye asesoramiento médico. Las tasas de éxito y los costes varían según la clínica, el país y el perfil médico individual. Consulta con un especialista en medicina reproductiva antes de iniciar cualquier protocolo.