En 1702, la reina Ana de Inglaterra ascendió al trono. A lo largo de su vida experimentó 18 embarazos. Ningún heredero vivo sobrevivió. Cinco niños nacieron muertos, ocho murieron en la infancia y el resto terminó en abortos espontáneos. Los historiadores de la medicina moderna creen que la causa pudo haber sido el síndrome antifosfolipídico — una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca sus propias células. Hoy se diagnostica con un análisis de sangre y tiene tratamiento.

1

El sistema inmunitario: un plan brillante con un defecto

Para protegernos de miles de patógenos desconocidos — virus, bacterias, parásitos que no existían cuando evolucionó nuestro sistema inmunitario — la evolución adoptó un enfoque radical: hacer que las células inmunitarias fueran aleatorias.

Cada linfocito T y B lleva un receptor único ensamblado por recombinación aleatoria de fragmentos genéticos. El resultado: billones de células únicas capaces teóricamente de reconocer cualquier enemigo. Pero la aleatoriedad tiene un precio inevitable: algunos receptores quedan dirigidos contra los propios tejidos del organismo.

El sistema inmunitario construye su ejército al azar — y luego pasa toda la vida asegurándose de que ese ejército no se vuelva contra los suyos.

El organismo gestiona esto de varias formas. La principal es el timo: un órgano donde las células inmunitarias jóvenes pasan una especie de control de seguridad. Las que reaccionan demasiado agresivamente a los tejidos propios son destruidas. Pero el sistema es imperfecto: algunas células autorreactivas pasan el cribado. Por eso existen las enfermedades autoinmunes, y por eso se necesita una segunda capa de control.

2

Los directores de orquesta que buscamos durante treinta años

En 1995, el inmónologó japonés Shimon Sakaguchi publicó resultados que inicialmente fueron recibidos con escepticismo. Había descubierto que entre los linfocitos T existe una subpoblación distinta — pequeña, alrededor del 5 al 10 % del total, pero con una influencia desproporcionadamente grande. Las llamó células T reguladoras, o T-Regs.

La prueba de su papel fue elegante. Cuando se eliminaban las T-Regs en ratones sanos, estos desarrollaban enfermedad autoinmune sistémica: el organismo comenzaba a atacar varios órganos simultáneamente. Cuando se restauraban las T-Regs, el ataque se detenía. La clave de estas células es el gen FOXP3. Sin él, las T-Regs ni se forman ni funcionan. En humanos, la mutación equivalente causa el síndrome IPEX, grave y potencialmente mortal en la infancia.

¿Qué hacen exactamente las T-Regs? Secretan moléculas antiinflamatorias — interleucina-10 y TGF-β — y suprimen directamente la actividad de otras células inmunitarias. Si el sistema inmunitario es una orquesta, las T-Regs son los directores.

3

La mayor paradoja biológica: por qué una madre no rechaza a su hijo

Desde el punto de vista de la inmunología clásica, el embarazo es un escándalo inmunológico. El feto porta los genes del padre — es genéticamente extraño a medias para la madre. Según todas las reglas de la respuesta inmune, debería ser rechazado como un órgano trasplantado de un donante incompatible. Sin embargo, esto no ocurre. ¿Por qué?

La respuesta es multicapa, y las T-Regs son uno de sus componentes clave. Al comienzo del embarazo, la concentración de células T reguladoras aumenta drásticamente en la decidua. Crean una zona local de tolerancia inmunológica. A esto se suma HLA-G: una molécula única de las células del trofoblasto, descrita en 1990 por Peter Loke y Ashley Moffett, que indica a las células NK maternas que no ataquen.

El embarazo no es un debilitamiento de la inmunidad. Es su mayor logro: aprender a proteger simultáneamente a la madre y a un feto genéticamente extraño.

4

Cuando el sistema falla

Comprender la norma permite comprender la patología. Varias complicaciones reproductivas se contemplan hoy bajo una lente inmunológica.

5

Aborto de repetición

En mujeres con dos o más abortos esontáneos consecutivos, los investigadores encuentran de forma consistente niveles reducidos de T-Regs en el endometrio. El vínculo causal ha sido confirmado: en ratones con número de T-Regs artificialmente reducido, la tasa de abortos aumenta considerablemente.

6

Preeclampsia

Esta grave complicación del final del embarazo — hipertensión repentina, daño renal, riesgo para la vida de madre e hijo — también tiene un componente inmunológico. Las mujeres con preeclampsia presentan déficit de T-Regs y actividad elevada de células proinflamatorias.

7

Fallos de FIV con embriones cromosomicamente normales

Un embrión genéticamente normal, morfología endometrial normal — y sin embargo no hay embarazo. Una parte de estos casos implica alteraciones inmunológicas: actividad excesiva de células NK, déficit de T-Regs, autoanticuerpos.

8

Lo que esto significa en la práctica

9

Una historia con final feliz

El síndrome antifosfolipídico — probable causa de las pérdidas de la reina Ana — se diagnostica hoy como parte del estudio estándar del aborto de repetición. El tratamiento con aspirina a dosis bajas y heparina es sencillo y ampliamente disponible. Con terapia adecuada, la mayoría de las mujeres con SAF llevan los embarazos a término.

La reina Ana no podía saber que la causa de sus pérdidas era una molécula en su sangre. Hoy aparece en un análisis de sangre rutinario.

10

Lo más importante

El sistema inmunitario no es solo una defensa contra las infecciones. Es uno de los participantes centrales del embarazo: decide si el útero acepta el embrión, si la placenta establece un flujo sanguíneo normal, si se desarrolla preeclampsia. Comprender estos mecanismos cambia la forma en que abordamos la planificación del embarazo y la investigación de los fallos repetidos.

En la plataforma MAPASGEN

Inmónologos reproductivos verificados que trabajan según estándares basados en la evidencia están disponibles en la sección Partners. El Módulo 6 (Navegador Hormonal) incluye una sección ampliada sobre el cribado inmunológico antes del embarazo.

Glosario

Células T reguladoras (T-Regs)

una subpoblación de linfocitos T que suprime las respuestas inmunes excesivas. Mediador clave de la tolerancia inmunológica durante el embarazo.

FOXP3

el interruptor maestro para la formación y función de las T-Regs. Las mutaciones causan el grave síndrome IPEX.

HLA-G

molécula de superficie celular única de las células del trofoblasto. Indica a las células NK maternas que no ataquen la placenta.

Síndrome antifosfolipídico (SAF)

estado autoinmune que aumenta el riesgo de trombosis vascular placentaria. Principal causa inmunológica diagnosticable del aborto de repetición.

Células uNK (natural killer uterinas)

células NK especializadas en el endometrio. En cantidad normal apoyan la implantación; en exceso pueden impedirla.